Los jugadores de fútbol son gilipollas

Esta es la gran mentira del mundillo.

En realidad hay dos tipos: el futbolista y el jugador de fútbol.

El futbolista es el que lleva el pelo pintado, tatuajes por todo el cuerpo, se preocupa por sus seguidores en Instagram y cree que cuando no juega la culpa es del míster y cuando falla un pase siempre es porque el compañero no estaba bien colocado.

¿Sabes de quién te hablamos, no?

Bien.

El jugador de fútbol es el que está centrado en rendir en el campo, es líder, quiere mejorar y sabe que él es responsable de sus resultados. Y si le apetece tatuarse, se tatúa. Pero con personalidad. 

Nos sigues, ¿verdad?

 

No sabemos si los primeros son gilipollas.

Pero estamos seguros de que los segundos no lo son.

No por los tatuajes o el pelo pintado, si no por como gestionan las malas rachas.

Los sistemas que usan a diario lo demuestran.

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